Medio siglo de su debut como entrenador del Real Madrid
Pedro Ferrándiz y Carlos Sevillano eran entrenador y jugador en el Real Madrid-Español que abrió la temporada 59-60 de la Liga Nacional. Fue el debut oficial del técnico alicantino en el equipo blanco, con el que sumaría luego 12 Ligas, 11 Copas, cuatro Copas de Europa…
Héctor Martínez / 26/12/2009 / AS.COM
Navidades de 1959. Mientras la prensa informaba de que el 80% de los garajes de Madrid estaban vacíos y anunciaba venta de pisos de “6, 7 y 8 dormitorios”, un alicantino (20-11-1928) debutaba oficialmente en el banquillo del Real Madrid. Cincuenta navidades blancas -en él blanquísimas- después, Pedro echa la vista atrás y repasa, junto a Carlos Sevillano (Madrid, 5-11-1940), la estadística de aquel partido. “A Carlos lo fiché por ocho balones al Colegio Chamberí; era otra época”, lanza Pedro a modo de presentación de su pupilo. “Recuerdo pocas cosas de aquel día, pero sí que la historia de mi fichaje arrancó en Zaragoza, cuando Pinedo entrenaba al equipo que perdió la final ante el Joventut. Raimundo Saporta se enfadó y lo destituyó. Luego vino Ardevínez. Con él tampoco salieron bien las cosas y Saporta, casi en depresión, me dijo que me hiciera cargo del baloncesto. Me lo pidió, pero me dijo que no le hablara de baloncesto. Desde entonces lo ganamos prácticamente todo”.
Cuando uno habla de Ferrándiz, el palmarés sale de carrerilla: 12 Ligas de España, 11 Copas y cuatro Copas de Europa… Hay más, por supuesto, otros reconocimientos como los premios del Hall of Fame de la NBA y la FIBA. En aquel debut de Ferrándiz como entrenador madridista, el Real Madrid vapuleó por 78-25 (33-10 al descanso) al Español. Dos días después, el Real Madrid se impondría al Aismalíbar por 61-38, en la doble visita de los equipos catalanes a la capital (entonces aprovechaban el viaje para enfrentarse al Real Madrid y al Estudiantes, algo que también pasaba a la inversa).
Fiesta Alegre. Ambos partidos se disputaron en el Frontón Fiesta Alegre, un recinto con sabor y un dolomita al que temían todos los rivales. “La enorme pared”, suelta Sevillano. “Estaba pegada a la línea de banda y era un peligro. La pista era de cemento, con baches. Sólo había una grada, pero cuando tocaba un partido importante o conflictivo (por ejemplo, contra equipos italianos), se instalaban dos gradas detrás de las canastas. Y allí poníamos a los de las secciones de kárate y judo, por si había follón…”. Pedro escucha atentamente a Carlos y, de repente, añade sal propia a la historia: “Recuerdo que en un partido contra los yugoslavos, una canasta se vino abajo y, por empatía, también lo hizo la otra”. Por empatía, como la que cincuenta años después tienen Pedro y Carlos sentados en un sillón de Alcobendas.
El Torneo de Navidad, “una muerte natural”. Ferrándiz guarda un especial recuerdo del Torneo de Navidad. “Era el más importante del mundo, desfilaban los equipos más destacados. Entonces se disputaban menos partidos, pero ahora hay dos o tres todas las semanas. Un torneo amistoso ya no interesa: ni a los equipos, ni a la televisión y ni al aficionado. Fue una muerte natural”, afirma.
Entrenamiento, la clave de aquel equipo. Uno de los secretos del éxito de aquel Real Madrid de Ferrándiz y Sevillano fueron los entrenamientos. “Éramos estudiantes y los entrenamientos acababan a las doce de la noche. Y eso no existía en el baloncesto”, apunta Carlos. Ferrándiz añade: “Los otros equipos no tenían ese rigor de entrenamientos. Y fue clave”.
DETALLES DE SU CARRERA
Primera plantilla. Pedro Ferrándiz relevó en el banquillo madridista a Jacinto Ardevínez. De pie: Candelas, Díaz Miguel, Nadal, Montgomery, Capel, Báez y Ferrándiz. Agachados: Lluis, Parra, Sevillano y Laso.
Fichó a Hightower. Fue la primera gran pieza que ‘pescó’ Ferrándiz en el baloncesto internacional. Se llamaba Wayne Hightower. Debía esperar un año para poder jugar en la NBA al no haber terminado la universidad. Ferrándiz fue a Estados Unidos, lo fichó y los Globetrotters denunciaron al Real Madrid.
Salto y tercera. Es una de las imágenes más recordadas de la trayectoria de Ferrándiz. El Real Madrid conquistó su tercera Copa de Europa ante el Simmenthal de Milán. Fue en el propio Pabellón de la Ciudad Deportiva. El salto junto a Clifford Luyk está justificado.
Adiós con otra Copa. Ferrándiz se retiró como entrenador tras ganar la Copa del Generalísimo disputada en Jaén el 27 de abril de 1975. El Real Madrid se impuso al Estudiantes por 114-85. “Me marcho porque me salen los títulos por las orejas”, bromeó Pedro.
















