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"Sr. Stebbins, ¿tienes un par de cajas, mas o menos de 18 pulgadas cuadradas?" Cuando el Dr. James Naismith hizo esta petición cotidiana un dia de diciembre 1891, no podía imaginar que iba a empezar lo que llegaría a ser el deporte de equipo más jugado y visto en el mundo.

James Naismith
Fue una época de cambio y tremendas novedades. El año anterior el público acudía a la ceremonia de apertura de la Torre Eiffel en Paris; George Eastman ya había presentado su nuevo carrete revolucionario, que hizo posible que fotógrafos aficionados podían llevar sus cámaras y recordar el éxito de ingeniería francés. En Londres, Inglaterra, se inauguró el primer ferrocarril eléctrico bajo tierra, mientras en Rusia el Zar puso a millones de personas a trabajar en la construcción del ferrocarril transiberiano.

Se dice que los inventores expresan las necesidades de sus tiempos, y por supuesto fue verdadero en el caso del baloncesto. Durante un tiempo el Dr. Luther Halsey Gulick, Jr., jefe de educación física en la escuela YMCA para trabajadores cristianos en Springfield, Massachussets, se había dado cuenta que sus alumnos no realizaban su entrenamiento físico durante los meses de invierno, después de jugar la temporada de fútbol y antes de la temporada de béisbol, por culpa del severo tiempo.

El programa de entrenamiento de invierno que se practicaba había sido introducido en Estados Unidos desde Europa y había sido diseñado por un antiguo jinete de circo, R. J. Roberts, que había sido influido por las teorías de Jahn, Nachtegal y Ling.

Después de la emoción del touchdown y del home run, los ejercicios en las barras paralelas y horizontales no conseguían animar a los alumnos. La idea del Dr. Gulick era mantener a los alumnos en forma cuando la nieve, el frío o la lluvia hicieran imposible jugar a fútbol, béisbol o lacrosse.

Encontrar la solución a este problema fue imprescindible para la escuela de entrenamiento de Springfield, porque el YMCA (y muchos otros clubes y asociaciones) atrajeron a un gran número de trabajadores y profesionales que querían realizar ejercicio físico y practicar deportes emocionantes.

Ladrillo original del gimnasio Springfield, en la Fundación Pedro Ferrándiz

Gulick llamó a Naismith a su despacho y le dijo que siguiera adelante con su idea de crear un juego nuevo y a la vez propuso a Naismith como responsable de las sesiones de educación física de los estudiantes rebeldes en esta materia.

La primera consideración que Naismith tomó en cuenta era el hecho de que todos los deportes de equipo se jugaban con un balón y asumió razonablemente que el nuevo deporte se jugaría con un balón. Naismith tenía una duda sobre el balón ¿debería ser grande o pequeño?. El canadiense-escoces practicó y decidió que debería ser grande, en parte porque así lo podría ver todo el mundo y además esto evitaría el uso de palos o raquetas que harían que enseñar y aprender el juego fuera mas complicado.

Después de reflexionar sobre el gran éxito del fútbol americano, Naismith estudió los elementos básicos que garantizarían el éxito del nuevo deporte.

Empezó a analizar los motivos que hacían del fútbol americano un deporte no apto para jugar en recintos cubiertos: el contacto físico y violento del fútbol americano. ¿Entonces por qué era indispensable el contacto físico?. El contacto físico era indispensable en el fútbol americano porque se permitía correr a los jugadores con la posesión del balón. Entonces llegó a la conclusión que si no se permitía correr a los jugadores con el balón el contacto físico no era necesario y no debería ocurrir y por lo tanto el deporte nuevo se podría jugar en recintos cubiertos.

Partido en 1982.
El siguiente problema que se le ocurrió fue: si el jugador no podía correr con el balón, ¿cómo se puede mantener el balón (y así el juego) en movimiento? Al reflexionar sobre otros deportes, y con la intención de evitar narices rotas y otras lesiones, decidió que el balón se podía pasar o batear con una o ambas manos pero no golpeándolo con el puño ni pateándolo con los pies.

Faltaba el último paso por tomar y era el decisivo: ¿Cuál sería la meta del nuevo juego? De repente Naismith tuvo una idea, quizás inspirado por sus memorias de juventud en Bennie's Corner en Ontario, donde solía jugar durantes horas con sus amigos detrás de la tienda del herrero y el juego más popular era el de pato en la roca (Duck on the rock): ¡Ya está! Naismith volvió a ver en su memoria la imagen de él y sus amigos tirando piedras pequeñas a una piedra mediana encima de una roca grande con el objetivo de descolocarla. Inmediatamente se dio cuenta de que si la meta del juego era horizontal en lugar de vertical los jugadores tendrían que lanzar el balón con trayectoria de arco para meterlo dentro. Mientras enseñaba en la Universidad McGill, Naismith había animado al equipo de rugby a calentar tirando balones a cajas de cartón vacías en el suelo. En el nuevo deporte la técnica y precisión valdría mucho más que la fuerza. Para impedir que un equipo pudiera rodear la meta para no permitir marcar a los oponentes (como lo habían hecho sus estudiantes en McGill, por casualidad inventando la primera defensa en zona) decidió poner la meta a una altura manejable pero fuera del alcance de los defensores. "Ya tenía un deporte de equipo", escribió Naismith en sus memorias, "un balón y una meta".

Solo faltaba decidir cómo empezar el juego. Pensaba mucho en todos los deportes que conocía. Todos parecían dar una oportunidad igual a ambos equipos en la posesión del balón desde el principio. La melé de rugby, el principio de un partido de waterpolo o un comienzo corriendo desde fuera de la cancha hacia la posesión del balón no parecían aptos para un deporte bajo techo en un gimnasio. Luego se acordó del saque lateral de rugby (touch) y pensó en elegir un jugador de cada equipo, así evitaba los choques violentos al principio del juego.

Red y canasta antigua
El mismo Naismith fue el primero en jugar un "partido", intentando los pases y jugadas una vez tras otra la misma noche. A la mañana siguiente, de camino a su oficina en el gimnasio, vio un balón de fútbol americano y uno de fútbol (soccer) en la esquina. Naismith cogió a ambos y se dio cuenta que "su" deporte tenía que usar un balón de fútbol. El balón de fútbol americano se había diseñado para que el jugador pudiera cogerlo fácilmente mientras corría, justo lo que Naismith quería evitar. Siguió de camino a su oficina con el balón de fútbol debajo del brazo, se encontró con Pop Stebbins, el conserje de la escuela y le pidió sí tenia 2 cajas de cartón de sobra de unos 18 pulgares cuadrados. "No, pero tengo un par de cestas de melocotones, si estos te sirviesen," fue la respuesta de Stebbins. Naismith las cogió el mismo y las clavó al balcón de madera que rodeaba el gimnasio de la YMCA a una altura de 10 pies del suelo (3'05 metros), cada uno a un extremo de la sala (la altura de las canastas sigue sin cambiar hasta la actualidad). Luego se fue corriendo a su oficina y en menos de una hora había escrito las 13 reglas del juego. Esperó con impaciencia mientras la secretaria de la escuela las escribia en máquina de escribir. Ya con sus 2 páginas de reglas Naismith estaba preparado para enfrentarse a los "incorregibles", quienes estaban a punto de entrar en la clase.


Las primeras 13 reglas del baloncesto.

Frank Mahan fue el primero en llegar al gimnasio Armory Hill ese día y vio las reglas del nuevo deporte en el tablero. Frank Mahan era un estudiante de Carolina del Norte y solía ser uno de los líderes del grupo. Leyó las reglas, vio las cestas en las paredes y dijo: "¡Vaya! otro juego nuevo".

Gimnasio Springfield
Cuando los 18 estudiantes de la clase habían llegado al gimnasio, Naismith les dijo que se agruparan y les prometió que sería el último experimento. Entonces eligió a Eugene Libby de Redlands, California y Duncan Patton de Montreal, Canadá como capitanes y formó 2 equipos de 9 jugadores cada uno. Luego Naismith observó cómo era el ambiente durante el primer partido de baloncesto de todos los tiempos. Había tantas faltas y las reglas decían que cualquier jugador que cometiera una segunda falta sería expulsado y no podía jugar hasta que se marcara el siguiente tanto, así que a veces la mitad de un equipo o el otro, o ambos estaban fuera del juego. Aparte, nadie estaba seguro de lo que debían hacer. Todavía no había llegado a ser un deporte de equipo, aunque todos lo hicieran lo mejor que podían, los atacantes intentaban marcar tiros a la cesta y los defensores del otro equipo intentaban impedírselo. Había demasiados jugadores para el tamaño de la cancha (9 en cada equipo porque la clase de Naismith tenia 18 estudiantes) y en la práctica no los jugadores no diferenciaban entre atacantes y defensores, por lo que el juego parecía un descontrol. A pesar de estos inconvenientes los estudiantes, con sus camisetas de manga corta y pantalón largo gris, estaban disfrutando y obviamente sus ánimos llegaron a los demás estudiantes quienes abarrotaron el balcón de espectadores de Armory Hill para ver el partido. Incluso Frank Mahan, el escéptico, decidió que el juego le gustaba y como prueba se llevó las 2 hojas originales de las reglas. Luego se las devolvería a Naismith justo antes de las vacaciones de navidad, una vez convencido que el juego iba a ser un éxito y dijo a su profesor que le parecía justo que unos documentos tan preciosos debían volver al buen recaudo del inventor del juego. Ni Mahan ni Naismith pensaron en apuntar la fecha del primer partido así que nadie está seguro de cuándo se disputó el trascendental acontecimiento. Posiblemente fuera el 14 de diciembre de 1891.

Equipo de Kansas, 1908.

Ese mismo estudiante propuso el nombre para el nuevo deporte cuando volvió de sus vacaciones navideñas: "Naismith ball". Con una sonrisa el inventor decía que tal nombre mataría al deporte para siempre. "¿Que le parece basketball?" propuso Frank Mahan, a lo cual su inventor admitió que no sería una mala idea porque había empezado con unas cestas de melocotones (baskets) y un balón (ball). El nuevo deporte ya tenía su identidad.

Solo hubo tiempo para un par de partidos antes de las vacaciones de navidad pero fueron suficientes para demostrar que la invención de James Naismith era un éxito.

Equipo de Kansas, 1923.

El día 15 de enero de 1892, menos de un mes después de que Naismith hubiera clavado sus reglas en el tablero del gimnasio del sótano, la revista oficial del YMCA de Springfield "The Triangle", dio su aprobación al juego y publicó las reglas y consejos del inventor para los potenciales jugadores. Esto provocó que la noticia viajara por todo el mundo inmediatamente. Se distribuyó el periódico por todos los centros del YMCA que había por el mundo y se extendió la buena noticia del nacimiento de un nuevo deporte.




[Trayectoria de Pedro Ferrándiz]
[Historia del Museo]

James Naismith nació el 6 de noviembre de 1861 en una granja de Almonte en Canadá. Fue el segundo hijo de John Naismith y Margaret Young. Dos clanes escoceses que habían desembarcado en Canadá después de las guerras napoleónicas con las pobres pertenencias que el gobierno británico daba a los emigrantes: una bolsa de semillas, 2 mantas, herramientas para trabajar la tierra y un regalo de 10 libras esterlinas de su majestad para sobrevivir hasta la primera cosecha.

Robert Young y 2 de sus hermanos llegaron en 1832 desde Glasgow y algunos años mas tarde llegó "Black Pete" Naismith con su nieto, John, que tenia solo 9 años. Young y Naismith decidieron vivir en Ramsay Township, Ontario y unos años mas tarde se desplazaron al pueblo de Almonte, así llamado en honor del embajador mexicano a EEUU, el General Juan Nepomuceno Almonte.

En esa tierra de la frontera rodeada por grandiosos bosques, con sus inviernos duros y veranos cortos, Robert Young construyó su primera casa en 1852. Realizada en piedra y con un estilo típicamente escocés, con 2 chimeneas grandes en donde el joven John Naismith llegó a pedir la mano de Margaret, la cuarta de los 11 hijos de Young.

Se casaron el 19 de enero 1858 y en los siguientes años la familia creció felizmente con la llegada de Annie, James y Robert. Sin embargo, para el robusto Naismith y su familia el destino sería duro y traería más sorpresas que las habituales para los colonos en los bosques canadienses. En julio de 1870, inducido por las oportunidades de trabajo que se ofrecían en el nuevo aserradero, John Naismith puso a su mujer Margaret y sus 3 hijos en un carro y viajó a 70 millas de Almonte a Grand Calumet Island, en el Rió Ottawa, en la provincia de Québec. Nada mas llegar a Grand Calumet llegó la noticia que el abuelo Robert había muerto el día 17 de julio. Luego un gran incendio convirtió todas las esperanzas de Naismith en cenizas: el aserradero fue destruido. Sus pocos dólares de ahorros se acabaron cuando una epidemia de tifus atacó las chabolas de Grand Calumet Island. John Naismith fue uno de los primeros en caer enfermo. Cuando, en otoño del mismo año, William Young fue a Almonte para llevarse a su hermana Margaret y sus 3 hijos a salvo ya era demasiado tarde para la madre del pequeño James.

El conmovedor adiós de Margaret a sus 3 hijos cuando se fueron en el carro de su tío William solo fue un preludio del fin que llegaba: John Naismith murió el 19 de octubre y Margaret falleció el 6 de noviembre en la fecha del cumpleaños de James.

James, su hermano y su hermana vivían con la abuela Anne entre Almonte y Bennie's Corner, donde se hablaba el gaélico y la vida resultaba dura para los huérfanos Naismith. Sin embargo, el trabajo duro de los meses de verano y la educación en Almonte no impidieron que James se hiciera un nombre como uno de los mejores atletas de la región. No tenía rivales en patinaje sobre hielo o en natacion, ni incluso en las carreras de canoa larga por los rápidos del Rió Indian. Las cosas no iban tan bien en la escuela y un informe del instituto de Almonte de marzo 1869 en donde el buen comportamiento y pronunciación era lo más importante, nos muestra que James no era, ni de lejos el primero de su clase. Tampoco los consejos de su tío Meter, quien era su tutor después de la muerte de su abuelo, le animaban a dedicar mas tiempo a sus estudios y pasaba su tiempo en la parte trasera de la tienda del herrero en Bennie's Corner jugando a "Duck on the Rock" (Pato en la piedra) con sus amigos.

Fue exactamente este juego, el que inspiraría a James Naismih en el mes de diciembre de 1891 a la invención del baloncesto.

Una piedra se ponía encima de una roca grande y se tiraba otra piedra en un arco rizado para derribarlo mientras la piedra tirada tenia que quedarse encima de la roca: más tarde la idea del tiro parabólico animará a Naismith a inventar un juego donde la técnica y precisión eran más importantes que el mero esfuerzo y fortaleza.

Las 3 millas que tenía que recorrer cada día para ir al instituto en Almonte, incluso en el duro invierno, pronto fueron demasiado para el joven James y en la primavera de 1876 decidió dejar el instituto y unirse a los leñadores de los bosques de Québec.

Durante 5 años pasó su tiempo en los bosques y bares de Quebec con los leñeros pintorescos de la zona, indios, franceses e irlandeses.

En 1881, a los 20 años, decidió que había llegado hora de satisfacer los deseos de su tío Meter y volver al instituto para terminar sus estudios. Tenía la fortuna de estudiar con P. C. McGregor, director en Almonte, quien protegió al joven Naismith, dándole clases extras y ayudándole a terminar sus estudios en solo 2 años e incluso Naismith aprobó los exámenes de latín y griego que hacia falta para entrar en la universidad. En el verano de 1881, James Naismith se fue a la Universidad McGill en Montreal después de prometer a su tío Meter que llegaría a ser un buen pastor presbiteriano.

En el asunto de ayudar a la familia, especialmente en el trabajo de la granja, no había muchos problemas: los cursos de la universidad duraban lo suficiente para permitir que los estudiantes del campo pudieran volver a trabajar en los campos.

Al principio parecía que Naismith tenía la intención de mantener su promesa y dedicarse totalmente a sus estudios. Se negó a practicar deportes y pasó todo el día con sus libros. Sin embargo en el otoño de 1884 cuando se paró a ver el entrenamiento del equipo de rugby de McGill, no sabía que su vida iba a cambiar drásticamente. Mientras miraba el entrenamiento, un delantero se lesionó en su nariz y Sack Elder, el capitán de rugby, le pidió que le reemplazara para poder continuar el entrenamiento. El sábado siguiente entró en el equipo para jugar el "derby" contra la Universidad de Toronto. Así empezó su entusiasmo por el rugby que iba a durar 7 años.

Mientras tanto su amor por los demás deportes saltó a primera plana y Naismith llegó a ser un atleta importante jugando a fútbol, lacrosse y lucha. Entrenamientos a las 6 de la mañana, con temperaturas muchas veces por debajo de los cero grados no le impidieron seguir con sus estudios con éxito y el 30 de abril 1887 recibió su titulo universitario. Sin embargo su reputación estaba mas relacionada con sus éxitos como atleta y cuando se matriculó en el colegio presbiteriano gracias a una beca en teología, algunos profesores se quejaron de sus actividades deportivas, pensando que tales prácticas eran inmorales y totalmente impropias para un joven que estaba a punto de hacerse clérigo. Sin embargo él se mantuvo en sus trece y cuando el veterano profesor de educación física de la Universidad McGill en Almonte, Frederick Barnjum murió en el verano de 1889, las puertas de una carrera inesperada se abrieron al sorprendido Naismith.

Fue un trabajo de mucha responsabilidad: tenía que reemplazar al profesor de educación física más famoso de todo Canadá. Además del trabajo de profesor de educación física, consiguió terminar sus estudios de teología con la mejor nota e incluso ganó la beca Meter Redpath de 50 dólares.

Sin embargo, en lo profundo de su ser ya se había dado cuenta que su futuro no era como clérigo presbiteriano. "Me di cuenta que había más maneras de hacer el bien que rezar" escribió años mas tarde en su libro.

Compró un billete para el Ferrocarril Vermont Central que le llevaría a Springfield Massachussets. Fue a mediados de septiembre 1890. Un año más tarde inventaría el baloncesto.

La Escuela de Trabajadores Cristianos fue un proyecto nuevo el YMCA - La Asociación de Jóvenes Cristianos fue fundada en Londres a mediados del año 1800 - La idea era un curso de 2 años para crear instructores que luego viajaran por el mundo para difundir no solo la palabra cristiana si no también las ideas en el campo de administración y el deporte: exactamente lo que buscaba Naismith.

El hogar del YMCA era un edificio de ladrillo en Winchester Square, en la esquina entre las calles State y Sherman. Era el reino del doctor Luther Halsey Gulick Jr, hijo de un misionero de Hawai y titulado en medicina pero tan entusiasmado con el deporte como Naismith.

Fue el Dr. Gulick quien envió la primera petición a los profesores de educación física de inventar un juego nuevo para los meses de invierno y de nuevo fue Gulick, después de haber visto como Naismith inventó el primer casco primitivo para el fútbol americano en el otoño de 1891, quien animó al ingenioso Naismith a inventar un deporte nuevo para los estudiantes alborotadores de los cursos del YMCA.

Durante 13 dias Naismith reflexionó sobre variantes de deportes existentes. 14 dias después de que Gulick le presentó el encargo el presentó al mundo su nueva criatura - el baloncesto. Probablemente fue el 21 de diciembre de 1891.

El éxito inmediato del nuevo deporte en los EEUU y en los demás países donde los instructores del YMCA enseñaban las doctrinas cristianas y las reglas del nuevo deporte de Naismith, no cambió en absoluto el estilo de vida del antiguo aspirante a pastor nacido en Canadá, quien después de salir de Springfield en 1895 se llevó solo algunas traducciones de las reglas que le habían enviado de casi todo el mundo y una mujer, Maude Sherman. Se habían casado el 20 de junio de 1894 después de un noviazgo corto que empezó naturalmente en una cancha de baloncesto. No recibió ningún puesto de prestigio, ningún honor, ni tampoco la tarea de coordinar de una vez por siempre las miles de reglas que habían aparecido en cada rincón de EEUU, pues el nuevo juego se perfeccionaba mientras se jugaba y el baloncesto necesitaba algo mas que las 13 reglas que Naismith había escrito en la pizarra del gimnasio de Springfield. El Dr. Gulick asumió responsabilidad de este trabajo.

Por su parte Naismith pensaba en algo de importancia más personal, un titulo en medicina. Después de ver docenas de lesiones como resultado de actividades deportivas, el inventor del baloncesto había decidido ampliar sus conocimientos en este campo y a la edad de 33 años y recién casado y con una hija, Margaret Mason, de solo unas pocas semanas de edad, viajó a Denver para matricularse en la facultad de medicina de la Escuela Gross.



Durante los 3 años siguientes compartió su tiempo entre ser el director del YMCA local y las salas de lectura de la facultad. Sus dificultades crecieron cuando su mujer contrajo tifus durante su segundo embarazo y se quedó casi totalmente sorda. Su segunda hija, Helen Carolyn, nació el 21 de diciembre de 1897. El día 8 de abril del año siguiente James Naismith recibió su titulo de medicina con un sobresaliente pero no ejerció su nueva profesión, igual que hizo con sus estudios de teología. El joven canadiense se dedicó exclusivamente al entrenamiento cultural y deportivo. Unos meses más tarde, la Universidad de Kansas le ofreció el trabajo de director atlético, jefe de la facultad de educación física y capellán: ¿quién mejor que él, con su título en teología y una larga carrera como instructor deportivo para hacer el trabajo?

En el otoño de 1898 se mudó con su familia a Lawrence con un contrato garantizado de 1.300 dólares anuales y el Doctor Naismith empezó su nueva carrera. Por supuesto formó un equipo de baloncesto y por supuesto lo entrenó personalmente hasta 1912, cerrando su carrera como entrenador con un record de 53 victorias y 55 derrotas.

A lo mejor tenia razón cuando decía que el baloncesto no es exactamente un deporte de entrenador.

Con su iniciativa, empezó cursos de educación sexual, higiene infantil, se matriculó en los masones y se involucró en trabajos sociales. Sólo se acordaba del valor del dinero cuando los cobradores de deudas llegaban para echarle de su casa porque no había pagado el alquiler. Aunque tenía 2 hijos más en su familia, John Edwin y Maude Annie, el dinero figuraba en un sitio muy bajo en sus prioridades.

El día 7 de mayo de 1913, cuando su mujer ya tenia 44 años, Naismith fue padre por quinta vez, esta vez un hijo, James Sherman. 2 años más tarde se alistó en la Guardia nacional, ya pasados los 50 años y se hizo capellán siendo enviado con los militares estadounidenses a luchar contra los rebeldes de Pancho Villa.

Después de algunos meses en Texas, fue enviado a Europa, la cual se encontraba sumida en la Primera Guerra Mundial, con el encargo de organizar pasatiempos para los militares estadounidenses en el frente y más específicamente en organizar conferencias sobre los riesgos del sexo promiscuo

En el año 1917 fue a Francia a impartir conferencias y sermones. El 1 de enero de 1918, en el cuartel Gondrecourt, Naismith participó en el partido inaugural de un campeonato militar con un total de 21 equipos que casi seguro el ayudó a organizar.

En abril de 1919, después de 19 meses de servicio, Naismith volvió a Lawrence para retomar su trabajo. Tenia 58 años.

Su estatus económico fue cada vez mas difícil: fue echado de su casa por segunda vez por no pagar el alquiler y no tenia suficiente dinero para mudarse a otro alojamiento.

En 1935, mientras EEUU pasaban la Gran Depresión, Naismith recibió una buena noticia desde Europa - el baloncesto iba a entrar en la familia Olímpica - aunque el estaba triste porque no tenia dinero para acudir el evento. Phog Allen, quien había reemplazado a Naismith como entrenador en Kansas, empezó una campaña para recaudar fondos para pagar el viaje de Naismith a Berlín. La campaña tenía el título "Las Noches de Naismith" y se recaudaba un céntimo de dólar de cada entrada de los campeonatos universitarios de 1935.

En julio de 1936, cuando James Naismith subió al barco hacia Europa, tenía más de 5.000 dólares, recaudados en 43 estados. En Berlín sintió gran orgullo de ver como su invención llegaba a ser deporte olímpico y además realizó el saque inaugural del primer partido olímpico.

Seis meses después de su retorno a Lawrence, su mujer Maude murió después de un ataque de corazón. Naismith, de 75 años, ya no enseñaba aunque tenia el puesto de profesor emérito en la Universidad de Kansas. El día 10 de junio de 1939 se casó de nuevo, aunque Florence Kincaid tenia 20 años menos que el, no iban a disfrutar de mucho tiempo juntos porque el 19 de noviembre Naismith sufrió un derrame cerebral. Murió en la madrugada de 28 de noviembre de 1939. Duke D'Ambra, el único fotógrafo autorizado a tomar fotos del Dr. Naismith rechazó ofertas de todo EEUU para cumplir con una promesa antigua hecha a su amigo canadiense y por eso no hay ninguna foto del ultimo adiós del hombre que inventó el baloncesto.


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